No vendemos café.
Contamos historias que empiezan en la tierra.

Cada taza que servimos en Sant Joan Despí empezó mucho antes — en las montañas de Colombia. Y llegó hasta aquí porque nosotros hicimos ese mismo viaje.

Nuestra historia

De salvar vidas a servirlas en una taza

Detrás de Sirirí estamos Daniel Misas y Vanesa Orejuela, cofundadores.

El café ya era parte de nuestra historia mucho antes de llegar a España — es lo que nos sigue uniendo con Colombia, la tierra que dejamos y la que llevamos con nosotros a todas partes. Cuando migramos, esa conexión no se quedó atrás: se convirtió en Sirirí.

Llevamos años estudiando el oficio del café — la extracción, la molienda, el punto exacto de cada método — y seguimos estudiando, porque un café bien hecho nunca termina de aprenderse.

"Aprendí medicina para salvar vidas. Aprendí café para recordar vivirlas."— Daniel Misas, cofundador

🐦 ¿Por qué Sirirí?

El pájaro que canta antes de la lluvia

En Colombia, el sirirí es un pájaro común, ruidoso y precioso, que canta para anunciar que la lluvia está por llegar. Le pusimos su nombre a este lugar por lo mismo: queríamos algo que anuncie, que avise, que no pase desapercibido — igual que un buen café.

De la finca a la taza

Café con nombre propio

Trabajamos directamente con microcaficultores de distintas regiones de Colombia, con trazabilidad real: sabemos de qué finca viene cada café que servimos, y quién lo cultivó.

No es una promesa de marketing — es la forma en la que compramos café desde el primer día.

"No es café. Es todo lo que hay detrás de él."
"Aquí el café no se prepara. Se interpreta."
Sigue explorando

¿Quieres ir más a fondo?

Si te gusta entender lo que bebes, esto te va a gustar.